The Hollywood Reporter destaca las colaboraciones entre celebridades y marcas con mayor impacto comercial y cultural del año.
Las campañas protagonizadas por celebridades siguen ganando terreno dentro de las estrategias de marketing de las grandes marcas, y como muestra de esta tendencia, The Hollywood Reporter publicó su primera selección dedicada a reconocer las colaboraciones que generaron mayor impacto comercial y cultural durante 2026. La lista, incluye desde alianzas deportivas hasta lanzamientos de producto construidos enteramente alrededor de una figura pública.
Bad Bunny y Zara: del Super Bowl a la conversación global

Una de las colaboraciones más destacadas del listado es la de Bad Bunny y Zara. La aparición del artista puertorriqueño en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, vestido con un conjunto blanco de la marca española, generó un impacto mediático estimado en 942,4 millones de dólares, según las cifras recogidas en el informe, consolidando uno de los cruces más comentados entre música y moda del año.
Skims, Kim Kardashian y una estrategia de lanzamiento de varios frentes

Otro de los casos analizados es el lanzamiento de la marca de ropa interior Skims para su temporada de septiembre, que combinó una intervención física en las escalinatas de la New York Public Library, contenido producido junto a creadores digitales y una campaña protagonizada por Kim Kardashian junto a atletas como Serena Williams. La estrategia superó los 12 millones de visualizaciones en TikTok, agotó varios productos el mismo día de su estreno y, según el reporte, proyecta generar más de 4.000 millones de dólares en ingresos durante sus primeros tres años
Otros nombres del listado
El ranking también incluye la campaña de Rare Beauty con Selena Gomez, la colaboración de Google Pixel con la creadora de podcasts Alex Cooper, la iniciativa de la marca tecnológica Nothing junto a la cantante Charli XCX, y el comercial de Uber Eats emitido durante el Super Bowl protagonizado por Matthew McConaughey y Bradley Cooper.
Más allá de la fama de cada figura pública, el patrón común de las campañas mejor valoradas es que la celebridad no se limita a «prestar su rostro», sino que participa de forma coherente con su propia narrativa personal: Bad Bunny reforzando su identidad cultural latina en un escenario global, Kim Kardashian construyendo Skims como extensión de su propia marca personal, o Selena Gomez consolidando Rare Beauty como un proyecto genuino y no solo un endorsement publicitario. Para cualquier marca que evalúe una colaboración con una figura pública, esta es la variable que más pesa: la coherencia entre la narrativa de la celebridad y el propósito de la marca, más que el tamaño de su audiencia.
El marketing con celebridades sigue creciendo, pero la lección de 2026 es clara: el impacto real no viene del tamaño de la fama, sino de qué tan coherente es la colaboración con la historia personal de esa figura pública. Vale la pena evaluar esa coherencia antes que el número de seguidores al elegir un embajador de marca.